La Izquierda

Groucho Marx adjudica la limpieza de Santa Cruz

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife y su grupo de gobierno han adjudicado el servicio público de limpieza sin escoger la mejor de las cinco propuestas presentadas. Sorprende que, quienes rechazan gestionar directamente los servicios públicos, sean incapaces de seleccionar la mejor oferta privada. Ni organizan una buena gestión pública, ni propician una buena gestión privada.

Valoriza es la empresa adjudicataria del servicio de limpieza municipal por 17,7 millones de euros anuales (frente a un presupuesto de licitación de 19,7 millones). En segundo lugar, quedó FCC, con una oferta de 18,7 millones (Valoriza rebajó el coste un 10,01% y FCC un 4,76%). Si comparamos las ofertas de las dos empresas mejor puntuadas, vemos la chapuza made in Coalición Canaria.

Un informe de los técnicos del Ayuntamiento establece que Valoriza incumplirá seis de los ocho criterios de calidad que ha ofertado. Sin embargo, incumplir con los niveles de calidad ofrecidos tiene premio en el Ayuntamiento de Santa Cruz: Valoriza fue la oferta mejor puntuada por “aseguramiento de la calidad del servicio”, con 13 puntos, frente a sus rivales, que, al cumplir con los niveles de calidad que ofertaban, se quedaron con 8,13 puntos. Un criterio “técnico” digno de Groucho Marx.

En el caso de la recogida de residuos voluminosos, los técnicos afirman que Valoriza ni podrá cumplir con la mejora del servicio que ofrece, ni podría cumplir con lo que fueron las exigencias de ese servicio en 2016. Tampoco cumplirá con sus objetivos de calidad en limpieza de calzadas y aceras, en limpieza de contenedores y de su entorno inmediato, en recogida de hierbas y en reducción de incidencias originadas en reclamaciones ciudadanas. Estos incumplimientos conllevarían penalidades económicas.

Las penalidades por incumplir la calidad del servicio podrían oscilar entre el 6,2% del precio anual del contrato y el 9%. Cualquiera de esas cifras, sumada al 10% de rebaja del precio de licitación, superaría el 15% de baja del precio del contrato que los pliegos establecen como baja desproporcionada. Sin embargo, Valoriza aporta jurisprudencia que determina que “no vulnera las normas sobre temeridad el que se adjudique el contrato a una empresa que va a ejecutarlo disminuyendo sus beneficios por debajo de lo que sería esperable o incluso a pérdidas”. En suma, Valoriza está dispuesta a perder dinero y a convertirse en ONG si es preciso.

Por otra parte, hay que destacar que lo referido a empleo sólo supone el 2% de la puntuación para adjudicar el mayor contrato del Ayuntamiento. Por eso pudo ganar la empresa que menos puestos de trabajo ofrecía (435) y quedar segunda la que generaría más empleo (526). Si lo contabilizamos en horas de trabajo anuales, la empresa ganadora ofrece unos 78 empleos menos, a tiempo completo, que la que quedó en segundo lugar. Pero Valoriza, con la peor oferta de puestos de trabajo, obtuvo el 79% de la puntuación que consiguió FCC con la mejor oferta.

Con respecto al “diseño del servicio” la empresa que obtuvo el segundo puesto es “con diferencia la que mejor diseño del servicio propone”. Su propuesta, según el acta de la Mesa de Contratación, “evidencia la capacidad de alcanzar los niveles de calidad que se persiguen en los objetivos que se recogen en los pliegos”. Se destaca la adaptación de sus propuestas al estudio de las demandas de la población y, con respecto a la gestión diferenciada de residuos, hay “aspectos claves” que sólo se hallan en esa oferta: coherencia con los principios de la economía circular, “soluciones para el incremento de la reutilización”, etc. Sin embargo, pese a realizar FCC, en este aspecto relevante, la mejor oferta, Valoriza, con propuestas mucho más pobres, obtuvo en este criterio el equivalente al 84% de la puntuación conseguida por FCC.

Sorprende que malas y buenas propuestas obtengan puntuaciones similares. Por ejemplo, con respecto a la “correcta ordenación de los recursos para la ejecución del contrato”, Valoriza, “destaca [por] la escasa asignación de recursos humanos para las numerosas tareas que se proponen” y “no evidencia la capacidad de alcanzar los niveles de calidad ofertados”. FCC ofrece la “mejor ordenación de los recursos de todas las propuestas. Refleja una gran coherencia y proporcionalidad entre los distintos medios, tanto materiales como personales”. Pues bien, Valoriza obtiene en este criterio una puntuación equivalente al 75% de la puntuación de FCC (6,75 puntos frente a 9).

En suma, el gobierno municipal no escogió la mejor de las ofertas que recibió. Alguien debiera explicar qué razones hay detrás de un proceso que favorece que la ciudad tenga un servicio de limpieza peor que el que podría tener. ¿Es el reconocimiento al legado de Groucho Marx o el sello gestor ultraperiférico de Coalición Canaria?

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El autor

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Ramón Trujillo

Potavoz de Izquierda Unida Canaria en el
Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife


52 años, casado y padre de dos hijas.

Ha colaborado con varias asociaciones no gubernamentales y en iniciativas pacifistas y medioambientales. Desde 2001 milita en Izquierda Unida Canaria, en donde ha sido coordinador insular en Tenerife y, desde 2012, es coordinador de la organización en Canarias.

Es profesor de enseñanza secundaria y, en la actualidad, trabaja en el CEO Andrés Orozco en Arafo. Es doctor en historia por la Universidad de La Laguna y colaborador habitual de varios medios de comunicación. Ha realizado varias publicaciones académicas y un estudio sobre el proceso de urbanización de la Playa de Las Teresitas, en Santa Cruz de Tenerife, que forma parte del sumario judicial del caso Las Teresitas por la información que aporta sobre esa trama de corrupción.